Con el tiempo voy descubriendo que, al menos en mi vida, diferentes aspectos importantes van conectándose, entrelazándose, hasta crear una red, la “Trama de una Vida” (parafraseando a Fritjof Capra)
Lo pensado, lo vivido, la actividad diaria, Feldenkrais, lo artístico, lo rezado, se va entremezclando y enriqueciendo mutuamente.
Hace unos días fui al cine, a la Filmoteca Española en Madrid, a ver una película: El cielo sobre Berlín. En ella, unos ángeles observan a las personas, las acompañan, escuchan sus pensamientos…
Sólo pueden ser vistas por los niños, y las personas de corazón puro. Da gusto hoy en día ver una película en la que no hay prisa y los diálogos transcurren, no con la urgencia de resolver un conflicto que trata de poner algo de interés, sino por el puro placer de que las personas se encuentren y compartan desde la profundidad.
El director y co-guinista, Win Wenders refleja, quizá sin saberlo, dos aspectos esenciales del Método Feldenkrais y que, como esta película, lo convierten en una de las experiencias humanas más apasionantes que he llegado a conocer:
- Por un lado, la idea de que la vida, en parte, se va construyendo a través de las experiencias. Uno de los ángeles empieza a sentir que, sólo observar a los humanos se le queda corto. Quiere oler, tocar y ser tocado, saborear, sentir el calor del primer rayo de sol, la lluvia sobre su cabeza, el fluir del aire en la respiración… En definitiva, comenzar a vivir una vida.
Feldenkrais es una invitación a conocer a través del hacer y del sentir-percibir. Una persona puede plantearse cuál es la postura correcta, por ejemplo, y puede estudiar libros que le podrán dar una idea aproximada, pero no le permitirán sentirla. Es más, en muchos de ellos se da una idea que si luego la persona intenta reproducirla en su cuerpo, se encontrará en la incomodidad, la dificultad y probablemente pensando que la “buena postura” es algo imposible (siendo a la vez y paradójicamente algo tan humano) En cambio, Feldenkrais propone sentirlo, mover, volver a pasar por patrones que, filogénicamente, organizan la postura humana. Nos invita, como Wenders, a descubrir que hay algo esencial en el implicarse, más que en el conocimiento externo y superficial.
- En una escena, los dos ángeles están hablando de algunas de las experiencias humanas que parecen ser maravillosas, y uno de ellos cita: “SENTIR EL ESQUELETO MIENTRAS CAMINAS”
Me pareció increíble esa cita, quizá por inesperada. Y es verdad que en el Método Feldenkrais se nos invita a sentir el esqueleto, como soporte interno, como guía para el movimiento, como estructura que nos configura, libre, modificable, adaptable… el placer de encontrar dentro de nosotros el soporte necesario, la seguridad que nos permite que el resto de las estructuras fluyan. Cuando entramos en la conciencia del esqueleto, aparece una mágica sensación de bienestar, de libertad en los gestos… casi me atrevería a decir de seguridad y optimismo… es nuestro soporte interno.
Desde aquí os invito a adentraros en la aventura de sentir, de descubrir desde dentro y dejar para después los planteamientos teóricos, que quedan resueltos gracias a la experiencia. Porque, como dice Peter Falk en su fantástico papel en esta película: “Hay muchos ángeles entre nosotros”
Y yo espero que están dispuestos a descubrirlo.